Nombre: Breanna “Bre” Wang
Edad: 28
Fecha de nacimiento: 24 de diciembre.
Signo del zodíaco: Capricornio
Lugar de procedencia: Yunnan (China)
Profesión:
Psicóloga.
Carácter: Tanto en su trabajo como en sus relaciones personales, muestra una faceta bastante fría y cínica. También puede utilizar un tono irónico que ralla el insulto, hecho que le ha costado alguna que otra pelea con los alumnos del internado, que ha solventado bastante bien y en la mayoría de los casos, ha salido triunfante. Para ser más sinceros aun, la mayoría de sus pacientes no se dan cuenta de que se esta propasando.
Estable, egoísta, profesional, sin entregarse demasiado en lo que hace o en lo que no le atañe, como las vidas de sus pacientes. Ella trabaja por dinero y para no pensar en su propia vida, pero eso no implica que se preocupe por los demás. Nunca lo ha hecho y no está en sus planes venideros el hacerlo.
Se la puede tachar de amoral en ciertos aspectos, pero nunca de falsa. Dice las cosas como las piensa y también las hace como las cree.
Como considera que está rodeada de ineptos o obtusos mentales, la mayor parte del tiempo arquea las cejas y les observa como si de auténticos idiotas se tratase.
A simple vista parece muy poco tratable, y en gran parte es así, pero nunca se negará a escuchar a alguien, siempre y cuando le deje dar su opinión al terminar. Odia que la veten.
No muestra debilidad ante nada: ni confesiones de violaciones, abusos varios o de yonquis arrepentidos y que lo quieren dejar. A estos últimos ni siquiera les presta demasiada atención, pues no cree en el arrepentimiento en general. Cree que cuando se hace una cosa conscientemente no debes ni puedes arrepentirte más tarde. Es por eso que nunca pide perdón .
Descripción: De espaldas, no impone en absoluto, pero gracias a su expresión de cansancio-incredulidad-mosqueo, logra mantener a más de uno a raya y a distancia.
Pelo negro rizado recogido en un moño cuando trabaja y suelto cuando sólo se pasea por los pasillos, tez típicamente pálida y rasgos orientales que no intenta ocultar mediante maquillaje agrandador de ojos. A decir verdad, no se maquilla, ni ojos, ni labios, ni pómulos.
No usa faldas estrechas. Las odia. Si tiene que llevar falda, la llevará con posibilidad de movimientos, y NUNCA para trabajar; los escotes, talones, medias y demás los deja para después del trabajo y ni eso. No es en absoluto clásica vistiendo, es moderna: trajes chaqueta elegantes, pantalones con dibujos hechos por ella misma –mientras pasa consulta tiene la manía de pintárselos- combinados con bambas y camisetas con estampados originales.
Historia: Nacida en China en el seno de una familia de clase media, de pequeña pasó por multitud de depresiones profundas de las cuales no lograba encontrar el origen. Pasó por las manos de múltiples psicólogos y psiquiatras, quienes le recetaban pastillas o que se fuera a un monasterio. Probó las dos cosas, y ninguna le sirvió de mucho.
Pasó así la mayor parte del tiempo que estuvo en China, hasta los dieciocho años, cuando se mudó a Europa, concretamente, a Alemania. Ahí, sin haber aprendido demasiado bien el idioma, se paseaba sin rumbo fijo, escuchando a todos los que estaban a su alrededor con intención de aprender así el idioma. Y lo aprendió, con el añadido de pasar periodos más largos sin depresión. Escuchar a la gente, incluso entendiéndola vagamente, hacia que sus depresiones desaparecieran; fue por eso que decidió estudiar psicología e intentar entrar en algún centro donde tuviera asegurada las horas de escucha.
Familia: Una familia como cualquier otra. Varios hermanos, padre, madre y abuela de regalo, con la que compartía habitación. Nunca les tuvo en demasiada consideración hasta el día que, después de su terapia semanal de psicólogo, proclamó que “me siento mejor hablando con mi abuela que con el psicólogo.” A partir de entonces, sus prioridades fueron su abuela y ella, y es por la única persona que ha llorado en sus 28 años.
Curiosidades: Odia los animales pero no les hará ningún daño, odia la verdura y la comida sana, odia las drogas y el estado de atontamiento en que sumen a sus consumidores, odia todas las formas de entidades superiores... Odia mucho y quiere poco. No porque no quiera, simplemente porque no le sale.