Nombre: Benjamin “Ben” Montana.
Edad: 17
Fecha de nacimiento: 3 de diciembre.
Signo del zodíaco: Sagitario
Lugar de procedencia: Düsseldorf (Alemania)
Faltas por las cuales está en el reformatorio: robo, vandalismo, pertenencia a banda, posesión de armas de fuego sin licencia, asesinato en grado de tentativa, cultivo de marihuana.
Carácter: macarra, chulo y arrogante. Allí donde pone el pie, impone su ley: la del más fuerte. Dentro del Sankt Fremont, tiene establecida su propia “banda”, de la que es el jefe, compuesta en su totalidad por internos de origen latino como él. Es respetado y conocido en el reformatorio y pocas personas osan meterse con él, porque lo más probable es que los muela a palos.
Prefiere una pelea a puño limpio a un duelo de palabras, pero, de todas formas, nunca rechaza uno. Es violento y, si hubiera que describirlo en una sola palabra, ésta sería intenso. Es muy fácil que se apasione por las cosas, llegando a defenderlas hasta el extremo de lo posible, aunque sepa que su postura está equivocada.
Antes, tenía por costumbre empezar él las peleas, pero poco a poco va aprendiendo que, si sigue metiéndose en problemas, cuando salga del Sankt Fremont lo llevarán a la cárcel, y ahí lo tendrá más chungo para sobrevivir.
Su única aspiración en estos momentos es salir del reformatorio para ayudar a su madre y a su hermana, a quienes quiere por encima de todo.
Descripción: piel morena que delata su origen cubano, ojos negros y penetrantes, una característica más dentro de su ya intimidante aspecto. Siempre que no está en clases o metido en una pelea, se dedica a entrenamientos destinados a fortalecer su cuerpo: pesas, carreras, abdominales… todo lo que se le ocurra, por lo que tiene una musculatura bien desarrollada.
Está completamente rapado y, es más, en cuanto le sale un pelo en la cabeza se lo afeita. Suele llevar bigote y algo de perilla, y tiene los brazos y el torso llenos de tatuajes. Dos cuadrados de diamantes falsos brillan de sus orejas.
En cuanto a su forma de vestir, le gusta el estilo motero: cazadoras de cuero, botazas que parecen diseñadas para patear cráneos, camisetas de tirantes blancas o negras, vaqueros oscuros. Por norma general, un crucifijo de plata le cuelga del cuello (no porque sea religioso, que no lo es, sino porque es un recuerdo de su madre).
Historia: tras el nacimiento de su hijo, Teresa decidió dejar la calle y buscarse un empleo más honorable. Encontró uno como cajera en un supermercado abierto 24 horas, por lo que a menudo tenía que dejar a Benjamin a cargo de una vecina.
Seis años después, tuvo una aventura con un hombre casado, quedándose embarazada por segunda vez. En esta ocasión, dio a luz a una chiquilla a quien llamó Virginia, que se convirtió en la niña de los ojos de su hermano.
Benjamin destacó, ya desde pequeño, por su carácter violento, pero no fue hasta su entrada en el instituto público del barrio en el que vivían cuando empezó a meterse en problemas. Se juntó con otros hijos de inmigrantes y se unió a una panda de moteros que se divertían robando coches caros y rompiendo las ventanas de los ricos.
Un par de veces, Benjamin pegó palizas casi mortales a chicos de la alta sociedad, lo que le creó los consabidos antecedentes. Así aguantó un par de años, ayudando con sus pequeños hurtos a su hermana y a su madre, hasta que, en un registro rutinario, la policía encontró un arma de fuego y plantaciones de marihuana en su habitación, lo que le valió el ingreso en el Sankt Fremont.
Familia: Teresa Montana, su madre, es una inmigrante cubana que ejercía la prostitución para salir adelante. A su padre no llegó a conocerlo, puesto que era un alto ejecutivo de Düsseldorf que de vez en cuando requería los servicios de Teresa y, en una ocasión, la dejó embarazada. Lo único que llegó a su hijo, al que no vio nunca, fue el nombre: Benjamin.
Curiosidades: la primera y única vez que se enamoró (según él) fue de una chica de esa clase social que él tanto odia, los ricos. Ella se llamaba Kathleen y, por un par de meses, le hizo caso, divirtiéndose a su costa, jugando con él. Benjamin no se dio cuenta y continuó siguiéndola a todas partes como un perrito faldero, hasta que descubrió que ella tenía novio y él era algo así como su amante de los bajos fondos. Al enterarse, montó en cólera, reunió a toda la banda y aguardó al tío con quien compartía a Kathleen, tubería oxidada en mano. Le pegó la peor paliza de su vida, que llevó al otro chico al hospital y por poco lo mata, mientras sus amigos le miraban asustados. Cuando Kathleen lo supo, mandó a paseo a Benjamin y se fue corriendo a ver a su chico con un ramo de flores en la mano. Benjamin declara no haberlo superado nunca.
No es drogadicto, lo único que toma es marihuana. Tampoco trafica con ella, es para “consumo personal”.
Por alguna razón que a todos se les escapa, le encanta ir a clase, a pesar de haber repetido curso varias veces, y en rarísimas ocasiones hace pellas.
Dice echar mucho de menos a Blackcherry, su moto, a la que llama así porque el color de la pintura que utilizó se denominaba “negro arándano”.
Dentro del reformatorio, todos le conocen como Ben.
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