Nombre: Mimi Hoocker.
Edad: 17
Fecha de nacimiento: 7 de octubre.
Signo del zodíaco: Libra.
Lugar de procedencia:Texas (EEUU)
Faltas por las cuales está en el reformatorio: a los
14 años, Mimi empezó a salir con uno de los chicos más
populares de su instituto, Allan, de 19. Al segundo mes, como ella no había
querido acostarse todavía con él, Allan la violó. Una
semana después, su compañero de habitación en la Residencia
le encontraba muerto sobre la alfombra, con siete puñaladas por todo
el cuerpo. Mostraba, al igual que Mimi, según se descubriría
poco más tarde, signos de violencia y un forcejeo. Mimi no se molestó
en negar lo que había hecho, y el juez decretó para ella cuatro
años de reclusión en un internado de la zona, hasta que cumpliera
la mayoría de edad, y más tarde un año de libertad vigilada.
Carácter: es el producto de tres años bajo
abusos, violencia, maltrato físico y psíquico por parte de los
supuestos educadores y todo lo que conlleva la vida en un reformatorio de
baja categoría. Como todos allí, aprendió a cerrar sus
sentimientos y a permitir que la violencia hacia otros o hacia ella misma
pasara por delante de sus ojos sin plantearse nada más, técnica
que, según aprendería pocos meses después de su llegada
allí, era totalmente indispensable si no quería volverse loca.
Quizá en parte por eso hay muy pocas cosas que le importen, y entre
ellas no están las consecuencias de sus actos. Es descarada, sinvergüenza
e impulsiva, no le importa el qué pensarán los demás
o el qué pasará después. No se siente mal si ha herido
a alguien o si le ha buscado problemas; tampoco se siente mal si se los ha
buscado a ella misma, porque ya ha aprendido a no dejar que le afecten.
Sin embargo, el llevar tanto tiempo allí le ha creado un extraño
sentido maternal hacia los que vienen nuevos, y trata de ayudarles a que se
adapten a su manera.
No es difícil hacerla enfadar, y tiene manía a la gente débil,
porque considera que en la vida (y sobretodo en el tipo de vida que le ha
tocado vivir) hay que aprender a aplastar antes de que te aplasten y que no
te puedes permitir ningún tipo de flaqueza.
Es muy independiente y no se deja ayudar por nadie, desconfía de la
gente con facilidad. Además, le pone de los nervios que la gente se
muerda las uñas.
Descripción: tiene un aire mediterráneo, con
la piel morena, el pelo negro y los ojos castaños. Es bastante atractiva,
aunque el físico es una de esas cosas por las que no se preocupa lo
más mínimo. Su sensualidad unida a su innegable cara de putón
la han traído cuatro violaciones en sus tres años de reformatorio,
una por parte de un profesor y tres por parte de compañeros. Está
inmunizada a este tipo de cosas, que ya no le parecen tan horribles como la
primera vez que le pasó.
Le da igual qué vestir, si le queda mal o bien lo que lleva puesto
o si marca bien el culo. Elige su ropa por comodidad, usa mucho vaqueros anchos
o estrechos, camisetas de tirantes escotadas o sin escote, sudaderas, calentadores
y deportivas. No usa pendientes y como único adorno lleva una cadena
de plata de la que cuelga un símbolo celta, que se compró en
un mercadillo antes de conocer a Allan y que no tiene ningún significado
especial, pero que guarda como único recuerdo de lo que era su vida
antes.
Historia: antes de entrar en el reformatorio, que se ha convertido
en su hogar, Mimi vivía en un rancho en Texas, con su padre y su madre.
Era una chica bastante normal, quizá más coqueta que las demás,
quizá más atrevida, pero todo eso se terminó. No tuvo
una infancia traumática ni ningún problema en su familia. Cuando
entró en el instituto comenzó a juntarse con gente más
mayor que ella y probó muchas cosas, pero no llegó a engancharse
a nada hasta que llegó al reformatorio y H la acogió bajo su
ala.
Familia: ---
Curiosidades: hay bastantes rumores sobre ella dentro del
reformatorio, porque todo el mundo sabe que está allí por matar
a su novio, que lo mató porque la violó y que lleva allí
desde los 14 años. Además, su apellido (Hoocker, que es una
forma de decir puta) ha conseguido darle la bonita popularidad que lo demás
no había conseguido darle. Pero, como la mayoría de las cosas,
a Mimi le trae absolutamente sin cuidado.