Nombre: Neil Diederich
Edad: 14
Fecha de nacimiento: 7 de Noviembre.
Signo del zodíaco: Escorpio.
Lugar de procedencia: Lübeck (Alemania)
Faltas por las cuales está en el reformatorio: tráfico
de armas y drogas, prostitución y violación.
Carácter: interesado, chantajista y tremendamente
inteligente. Siempre se ha ganado la vida haciendo negocios ilegales y ya
no concibe otro tipo de trabajo. Se relaciona con cualquiera que necesite
algo de él o que tenga algo que a él le interese, sin distinciones.
No le importa ayudar a dos bandos enfrentados, es totalmente independiente
a sus clientes y sólo le importa su beneficio. Es totalmente implacable
con los pagos y cumple todas sus amenazas.
Cuando la policía desmanteló la organización donde trabajaba
y le envió al reformatorio, Neil lo tomó como algo transitorio.
Llevando en ese mundo desde la tierna edad de 9 años, y habiendo visto
pasar a más futuros reclusos que nadie, era consciente de que le podía
tocar a él en cualquier momento. Se limitó a crear, dentro del
reformatorio y de forma totalmente clandestina, una organización, en
menor escala, similar a esa en la que trabajaba. Dedica todos sus esfuerzos
y la mayor parte de su tiempo a ella, todas las transacciones pasan por él
y le gusta llevarlo todo personalmente, aunque de vez en cuando le sea imposible
y tenga que utilizar a alguien. Es muy hermético y nunca dice lo que
piensa, porque considera que siempre podrían utilizarlo en su contra.
Hoy por hoy, no hay nadie que le conozca lado sentimental.
Adora los secretos.
Descripción: moreno, con el pelo más o menos
largo y totalmente indomable. Tiene los ojos de un azul muy líquido,
fríos y vidriosos, que suele utilizar (con éxito) cuando quiere
intimidar a alguien. Todavía no le ha salido barba propiamente dicha,
sino una especie de pelusa que se afana en eliminar. Tiene la firme idea (inculcada
tiempo atrás por sus superiores en la organización) que la apariencia
influye en gran medida en los negocios. Y para él, los negocios lo
son todo.
Para vestir prefiere los colores oscuros (nunca se vestirá de forma
demasiado llamativa), vaqueros caídos y camisetas sin mensajes.
Historia: El verano antes de que cumpliera los 9 años,
un hombre sentado en un banco le llamó y le pidió que llevara
una bolsita llena de una sustancia blanca al hombre que estaba sentado en
un parque dos calles más allá. El hombre le ofreció algo
de dinero a cambio, y Neil obedeció con rapidez. A la vuelta, el hombre
le ofreció entrar en su organización y él aceptó.
La organización se dedicaba al tráfico de drogas y armas, y
Neil pronto aprendió su funcionamiento y a ser útil a sus superiores,
lo que le proporcionó un ascenso rápido en un mundo en el que
la edad no es relevante. De hecho, gracias a ella se libró de las sospechas
de la policía, siendo tremendamente útil a la organización.
Familia: es el producto de un lío de una noche, así
que nunca llegó a saber quién es su padre. Su madre y él
vivieron durante toda su infancia en un pequeño piso en Lübeck.
Neil nunca ha estado demasiado bien atendido, porque su madre pasaba más
tiempo ebria que sobria, por eso se acostumbró a buscarse la vida por
sí mismo desde muy pequeño.
Curiosidades: dentro del reformatorio se dedica a conseguir
lo que los internos le piden, sea lo que sea, a cambio de dinero. Tiene muchos
contactos entre los funcionarios del Sankt Fremont, que le facilitan todo
lo que necesita a cambio de un interés. En el año y medio que
lleva en el reformatorio nunca ha sido delatado, porque es muy cuidadoso con
esas cosas. Entre los internos tiene cierta fama, pero nadie se atrevería
a irse de la lengua, por su propio beneficio.
Si en vez de dinero alguno de sus intermediarios le pide sexo, sea hombre
o mujer, no tiene problema en dárselo, tal y como aprendió a
hacer dentro de la organización, donde a su modo estuvo ejerciendo
la prostitución a partir de cierta edad. Como modo de pago, suele gustarle
más el dinero, pero en caso de que su cliente no tenga, no hace ascos
a que emplee la misma técnica que él.