Nombre: Noel Sullivan (en realidad Béart, Sullivan es el apellido de Clément).
Edad: 16
Fecha de nacimiento: 22 de Junio.
Signo del zodíaco: Cáncer.
Lugar de procedencia: París (Francia)
Faltas por las cuales está en el reformatorio: robo a mano armada y prostitución –aunque esta solo sea un agravante-.
Carácter: seguramente según te la presenten su saludo será “Encantada, yo soy borderline y no, no es un bonito apodo, es que sufro un trastorno límite de la personalidad” así que la primera imagen no es buena, suelen tacharla de extravagante y enferma. Desde luego lo primero es acertado, lo segundo mejor ni insinuarlo. Esa introducción hacia su persona no es más que una mascará “Si no esperan nada, no les puedo decepcionar”
Por supuesto presentas los rasgos típicos de un borderline: inseguridad en si misma y menosprecio hacia su persona, exigente y caprichosa, vive en estado de ansiedad casi permanente y, aunque realmente se esfuerza, no puede controlar sus sentimientos lo que repercute en sus acciones, es temeraria en exceso –aunque en los dos últimos años ha conseguido controlarse mejor.
Todas estas peculiaridades hacen que la gente suela tomarla por la “cabeza loca” del grupo, nada más lejos de la realidad porque Noel es tímida en exceso e insegura. En los estudios ha tenido serios problemas, puesto que la resultaba muy difícil prestar atención –otro síntoma del TLP- y los profesores creían que era simple pasotismo, lo que no significa que su inteligencia este por debajo de la media, más bien al contrario.

Terriblemente empática, tiende a llevar sus problemas, escondiéndolos, a un plano secundario anteponiendo los de los demás. Así pues suele caer bien enseguida y crear un halo de confianza hacia su persona.
Descripción: bajita, no llega al 1’60, y muy delgada –anoréxica nerviosa desde su más tierna infancia. Es decir aspecto enclenque, enfermizo y frágil. Sumado a sus rasgos dulces y aniñados despiertan la compasión de la gente de su alrededor, otro error, ya que no quiere la compasión de nadie y mucho menos ganarse así el favor de la gente.
Lo que más llama la atención son sus enormes ojos, de un azul cristalino demasiado tristes y ojerosos -son un pozo sin fondo, como si estuvieran perdidos en otro sitio muy lejos- su piel pálida al extremo contrasta con sus labios, que parecen en carne viva en contraposición. No busca destacar así que no se maquilla demasiado, algo de rimel y algo de colorete para parecer más sana. Su melena es castaña, larga y medio ondulada, lleva flequillo recto pero a menudo lo tiene tan largo que puede ponerlo a un lado.
Todo en conjunto, y por mucho que la pese, la dota de una belleza etérea y cautivadora, que le ha traído más desgracias que alegrías.

Su estilo es una mezcla de grunge, punk, glam e irreverencia personal. Vaqueros –con un buen cinturón de tachuelas o los perderá por el camino- sobre todo los raídos y rotos, minifaldas, zapatillas gastadas y gruesos jerséis oversize. Los abrigos y las camisetas de grupos de rock – sobretodo de los 60’s, 70’s, 80’s- o con mensaje son su debilidad –y aunque no se parezca a sus preferencias el estilo baby doll no la disgusta. Su “tesoro” más valioso son unas preciosas botas de cuero planas y ajadas de Vivienne Westwood. Adora lo vintage, los cuadros –escoceses a poder ser-, las rayas, el leopardo y los estampados en general.
Historia: nació y en una callejuela de París la dueña de un orfanato la encontró –el orfanato quedaba a unas cuantas puertas- y le debe la vida, en el sentido estricto de la palabra.
10 años en aquel lugar consiguieron quitarla cualquier resquicio de humanidad y esperanza, no es que la trataran mal, los hombres y mujeres que allí trabajan para ella tenían ganado el cielo aunque solo fuera por lo que representaban para todos los huérfanos, o que sus compañeros abusaban de ella, la miseria une y allí pudo comprobarlo.
Pero siempre se ha sentido vacía, olvidada y esto ha llegado a obsesionarla. No pertenecía a ningún lugar, ni tenía una familia. Nada. A los 14 comprendió que tendría que buscarse su propio camino, y dado que no tenía más que a si misma comenzó a vender su cuerpo –misión no muy difícil, ya que atraía a los paidófilos sobremanera.
Curiosamente uno de esos hombres fue su salvación. Puede parecer monstruoso y cruel, pero la verdad es que Clément solo quería pintarla, era pintor profesional y licenciado de Bellas Artes, y se ofreció a pagarla un suelo y dejarla vivir con él, por aquel entonces el tenía 36. Así que se escapo.
La enfermedad de Noel mejoro. En principio fueron padre e hija, alumno y mentor, hasta que “la cuerda se rompió”. Vivían en un piso pequeño y mundano de París y lo de Alemania solo era un viaje de negocios de él. Estando allí requirieron su presencia urgentemente en el Museo de Francia en que trabajaba y actualmente se encuentra en paradero desconocido. Noel en una crisis de ansiedad atraco una joyería para poder quedarse en Alemania por si Clément volvía, no pensó en su casa de Francia ni en nada más, como solía hacer.
Familia: al único que considera familia es a Clément y se agarra con uñas y dientes a la idea de que sigue vivo.
Curiosidades: obviamente es obsesivo-compulsiva y por lo tanto adicta a todo lo que se interponga en su camino, como la nicotina –a veces algo más-, el alcohol -nunca ha pasado a drogas más duras, la cafeína, la música, la literatura y el arte en general –aparte de seguir sus estudios, Clément la enseño a pintar y la inculco su gran pasión por el arte-
Tiene una cicatriz por toda la columna, cuando la encontraron ya estaba así, suponen que para que muriera desangrada. Y un tatuaje en el labio inferior, por dentro de la boca, la ji (?) - vigésimo segunda letra del alfabeto griego- por su simbología, su proximidad a la palabra “chaos” (caos) y por ser la fecha de su nacimiento.
Hace poco se rompió la muñeca –coincidiendo con la desaparición de Clément- así que la lleva vendada.